Es necesario aclarar que el término público aquí no quiere decir la audiencia o los espectadores del arte sino el conjunto de redes que forman el territorio público, tanto en sus aspectos visibles cuanto invisibles, en una idea de assemblage. Las experiencias de lo público como ubicación dan testigo del vaciamiento de dichas redes, cuando la ciudad es utilizada solamente como punto de exhibición. Lo público como proceso y negociación retoma la esfera pública con sus conflictos e complejidad de voces, intentando hacer emerger discursos, revelar posibilidades y imposibilidades. Lo público entendido como corografía o lugar de estudio intenta abarcar una serie de prácticas artísticas que acercan el arte de las investigaciones geográficas y geopolíticas actuales, haciéndonos repensar el arte público tras la experiencia repetida de territorios de intolerancia mundial. Trabajos que tratan de lo público como mapeado presentan la idea del mapa como escritura crítica de navegación o corporización del discurso espacial, desarrollando el relato y la reorganización necesaria de lo real. Y finalmente lo público virtual es una contradicción vivida y al mismo tiempo un desafío para la idea de espacio público. La emergencia de los aparatos de medición y conexión de lo real con lo virtual tales como el GPS, el ojo omnisciente del satélite y el territorio de la Internet cada vez más aparecen en trabajos de arte que intentan descifrar esos nuevos viejos mundos. [...]

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Jenny Holzer. 2007